Palabras del Dr. Bernando Kliksberg sobre voluntariado

. jueves, 29 de diciembre de 2011
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Durante la celebración del Encuentro de Líderes del Voluntariado tuvimos el placer de escuchar el mensaje enviado por el Dr. Bernando Kliksberg a todos esos voluntarios panameños que están haciendo la diferencia:

Queridas voluntarias y voluntarios de Panamá:

Con gran alegría recuerdo mi paso por Panamá en agosto. La reunión con el sector voluntario del país sin duda fue un hito y un punto de inflexión. Me honró profundamente tener la oportunidad de compartir con Uds. y compartirles las tendencias en la materia. Quiero destacar muy especialmente la labor de nuestra querida Sucy de Varela, entonces Vice-Ministra de Desarrollo Social, que hoy de vuelta en Nutrehogar sigue haciendo historia por y para Panamá en materia de compromiso social.

Hoy celebramos nuestro día, el Día Internacional de los Voluntarios y estamos concluyendo así la Década del Año Internacional de los Voluntarios, que fue proclamado por las Naciones Unidas en el año 2001.

Según los últimos datos de la ONU 2700 millones de personas viven muy precariamente con menos de dos dólares por día. Cada 3.6 segundo alguien muere de hambre, lo más probable es que sea un niño de menos de 5 anos. 2600 millones de personas no tienen instalaciones sanitarias. 1000 millones no tienen acceso a agua potable.

Con solo 0.25 centavos de dólar se le podría dar a un niño una taza diaria de micronutrientes con todos los que necesita. Mueren 8 millones de niños por año, y la desnutrición es una causa central. Se gastan por segundo un millón y medio de dólares en armas. El 1% tiene hoy el 43% de los activos del planeta. El 50% de menores ingresos, solo el 2%.

Los jóvenes indignados de Wall Street, España, y muchísimos otros países, han llamado la atención mundial sobre ello. Sus carteles dicen, somos el 99%. La actual es la peor distribución del ingreso de la historia. La última encíclica Papal la llama con razón "las disparidades hirientes".

En este contexto, se necesitan políticas públicas vigorosas a favor de la gente. Cada ciudadano debe exigirlas. Pero al mismo tiempo no esperar un minuto más, y voluntarizarse. Los voluntarios pueden hacer una gran diferencia todos los días para millones. Sumados en alianzas estratégicas, con políticas públicas que tengan como prioridad la pobreza, con la responsabilidad social empresarial, con Universidades como la UTP de Panamá que tienen alta responsabilidad social y otros actores responsables, se puede cambiar la situación.

En el día de hoy, las Naciones Unidas están presentando el Primer Informe Mundial de Voluntariado -cuya Comisión Asesora integré-. El mismo identifica que hay mil millones de personas que hacen trabajo voluntario. Producen bienes y servicios, que los convierten en la séptima u octava economía del mundo. Cada vez más lo hacen horizontalmente, con el respeto más profundo por la dignidad del pobre.

Es un gigantesco movimiento inspirado por el mensaje bíblico. Debemos ser los unos responsables por los otros. Para cada voluntario es una oportunidad real de practicar el amor al prójimo y ver como la vida se hace mucho mas plena.

Hoy en el Día Mundial del voluntariado redoblemos los esfuerzos. Detengamos a la pobreza y la desigualdad. Los partidarios de la justicia, la solidaridad, el amor, somos el 99%, somos la inmensa mayoría, y los voluntarios son su vanguardia.

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La sostenibilidad y la reputación

. lunes, 14 de noviembre de 2011
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Por Gustavo Manrique. Sostenibilidad y reputación de marca son dos variables que van de la mano. Las empresas que no desarrollen procesos genuinos en materia de sostenibilidad tendrán problemas de reputación y con ello pérdida de competitividad, valor de mercado y un escrutinio público negativo.

Diversos estudios realizados por empresas especializadas en múltiples sectores en todos los continentes demuestran que la afirmación anterior no es una “alerta académica”, sino que más bien constituye una de las mayores preocupaciones de las empresas y; además, la pérdida de reputación es considerado uno de los mayores riesgos corporativos del presente y futuro inmediato.

A finales del mes pasado la reconocida empresa de consultoría KPMG presentó un nuevo estudio que sustenta aún más la reflexión anterior. En el mismo un 46% de los ejecutivos encuestados opina que “el impacto sobre la reputación de la empresa es el motor principal hacia el cambio de la conducta corporativa para respaldar las metas de sostenibilidad”, mientras que el 28% de los directivos señaló que la clave es el impacto sobre los resultados de la compañía y el 16% señaló que las presiones competitivas son el factor de cambio en la conducta. Sólo el 10% manifestó que las modificaciones en la política pública impulsaron el cambio.

Sin duda este es un reconocimiento del valor de la reputación como un activo fundamental del negocio. Ahora, si le preguntara a usted, amigo empresario, cuantos recursos invierte su compañía en el desarrollo y monitoreo de la reputación corporativa, ¿qué me diría? Seguramente su respuesta será similar a la conclusión a la cual llegó la Universidad de Michigan que reportó lo siguiente: “la mayoría de las empresas dedican entre un 80% y un 90% de sus esfuerzos a la gestión de las áreas tangibles y muy poco a esos elementos intangibles”.

El mundo ha cambiado y las empresas tienen que hacer un ajuste para alinear su desempeño a las expectativas y realidades del entorno en el cual se desarrollan.

De vuelta al estudio de KPMG y en relación a esta necesidad de alinear la empresa al entorno, Yvo de Boer, Consejero Global Especial de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG insiste en que "La sostenibilidad ahora es una parte nuclear de la agenda corporativa de muchas empresas, está muy integrada en su estrategia, y es un tema sustancial… Las compañías se están dando cuenta de que pueden usar la sostenibilidad no sólo para diferenciarse, sino que les puede ayudar a ingresar a nuevos mercados".

Entre las conclusiones que presentó Jesús González Arellano Socio a cargo de Sostenibilidad de la firma en una reciente presentación realizada en Panamá destacan: El tema de la sostenibilidad es estratégico – no es altruismo o mercadotecnia. Es mucho más que un concepto “verde”. Cada organización requiere un traje a la medida. Cada industria tiene sus particularidades. Actualmente es requerido para financiamiento, cumplimiento y reputación (Bolsa de valores+Bancos). Es un camino-proceso por recorrer. No es sólo para las empresas grandes, es para empresas que quieran ser diferentes y subsistir en largo plazo. La interacción con terceros es relevante – stakeholders, cadena de valor. Los impactos son económicos, de reputación, de cumplimiento y legales. Si no inicia de inmediato la ruta hacia la sostenibilidad… al menos piénselo. Siga leyendo >>>

La sostenibilidad y las finanzas corporativas

. lunes, 26 de septiembre de 2011
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Por Gustavo Manrique. Lo que en un pasado reciente se consideraba un tema secundario de los negocios, enfocado en una agenda de relaciones públicas e imagen corporativa, hoy es parte fundamental del plan estratégico y la competitividad.


Estamos hablando de la sostenibilidad, algo que apenas los líderes empresariales comienzan a comprender, pero cada vez presiona más al bottom line de las empresas.

Si aún tiene dudas sobre la importancia de este tema lo invito a leer el último estudio de Ernst & Young - E&Y- titulado "Cómo la sostenibilidad ha ampliado el papel del CFO" a través del cual se dibujan claramente las tendencias en la materia.

Como reflexión inicial, los investigadores de E&Y destacan que tradicionalmente los temas de sustentabilidad estaban fuera de la jurisdicción de las Direcciones de Finanzas. Corriendo tras de los números, los y las Chief Financial Officer - CFO- dejaron en otras manos las cuestiones de responsabilidad social empresarial. Sin embargo, las barreras de trabajo se están desmoronando, inversores, clientes empresariales y otros grupos de interés han mostrado un creciente deseo de conectar el desempeño financiero de una empresa a su impacto social y ambiental. Para hacer esa conexión, han comenzado a evaluar el desempeño de la compañía en lo ambiental, social y el gobierno.

En este sentido, los temas de sostenibilidad y los resultados financieros se han comenzado a entrelazar. Las direcciones financieras se están involucrando en la gestión, medición e información de las actividades de sostenibilidad de las empresas. Según este estudio, esta participación ha ampliado el papel de la direccción financiera de una forma que habría sido difícil de imaginar, incluso hace pocos años.

Los cambios se derivan; en parte, de la influencia de inversionistas institucionales que a menudo relacionan directamente el cambio climático y la sustentabilidad con los perfiles de riesgo de las empresas, su reputación y su desempeño financiero.

Tal como lo comenta el blog Comunicarse, dedicado a temas de comunicación de responsabilidad y sustentabilidad empresarial, analistas de la renta variable, por ejemplo, han comenzado a mirar las prácticas de sostenibilidad de las empresas. Más de 300,000 terminales de Bloomberg en todo el mundo proporcionan la información de sostenibilidad corporativa, tales como datos de emisiones de carbono, cifras sobre el consumo de energía, las políticas corporativas y la composición del directorio. Esa información que hasta hace poco se mantenía oculta o era compartida con bastante moderación, ya está disponible con sólo tocar un botón.

Los principales mapas de riesgos vislumbrados para el mundo corporativo para los próximos años, desde los elaborados por The Economist hasta el World Economic Forum, evidencian que la crisis que enfrentarán las empresas estarán asociadas a la sostenibilidad, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, limitación de acceso al agua, presiones de grupos organizados y las nuevas regulaciones en la materia.

Es tiempo de asumir la sostenibilidad como un aspecto fundamental para la competitividad del negocio y la licencia social para operar.
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La ética y los negocios

. jueves, 1 de septiembre de 2011
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Por Gustavo Manrique. La semana pasada tuvimos el privilegio de recibir en Panamá al Dr. Bernardo Kliksberg, quien es reconocido como pionero de nuevas áreas del pensamiento sobre el desarrollo. Entre ellas, es considerado uno de los precursores internacionales en responsabilidad social empresarial y una reconocida autoridad en capital social, una nueva área del conocimiento con amplísimas aplicaciones económicas, gerenciales y sociales.

Sus casi 50 libros sobre gerencia social, ética para el desarrollo y gestión pública han sido traducidos a diversos idiomas y su último título Primero la gente, escrito con el Premio Nobel de Economía Amartya Sen, ha logrado situarse como best seller internacional.

Para Kliksberg las recientes crisis globales, las crisis financieras y las crisis corporativas responden a un vacío ético y; en su conferencia desarrollada en la Biblioteca Nacional, insistió en que los mercados sin ética son un peligro que pueden convertirse en monopolios u oligopolios sin alma. La inconsistencia de la economía con la ética ha sido la causa de las crisis recientes.

En este contexto las escuelas de negocios juegan un rol fundamental y éste prolífico experto afirma concienzudamente que hay que interpelar a los decanatos de los MBA´s de negocios para comprender por qué no han enseñado ética.

Pero Kliksberg no es el único que aboga por profundizar incisivamente en la ética en los negocios. En días pasados, el Financial Times publicó un artículo escrito por Jeffey Gandz, de la Escuela de Negocios de la Universidad de Western Ontario, Canadá, que no tiene desperdicio.

Algunas reflexiones del autor merecen especial atención. Por ejemplo:
1. Cuando se enfatiza que el objetivo de los negocios es crear valor para la propiedad, se está restringiendo la visión del estudiantado.
2. Si los cursos de ética o sostenibilidad son materias electivas, el mensaje que reciben es que esto es opcional.
3. El estudiantado se ve muy influenciado por lo que observa y siente en el ambiente de la escuela, de allí que los comportamientos y los valores que ven en el profesorado y en su entorno son más determinantes.
4. Cuando se llaman a la ética y la responsabilidad corporativa tópicos "blandos" en contraposición con los "duros" como contabilidad, economía y finanzas, se está enviando un mensaje claro de la importancia relativa.
5. Cuando se invitan a personas directivas de empresa que han ganado mucho dinero, muy rápidamente a que den charlas en la escuela, se está enviando el mensaje de que ello es lo que se espera. Cuando no se invita a jefaturas de empresa a que hablen de conflictos éticos, de cómo los resuelven en sus empresas, se está enviando el mensaje de que ello es secundario.

La ética y la responsabilidad social corporativa crean valor, mucho más en una época en la cual las relaciones de negocios se basan en la confianza y la reputación. Las escuelas de negocios tienen el deber de formar una nueva camada de líderes corporativos con conciencia social. Siga leyendo >>>

Del Greenwashing a la Estrategia Sostenible

. viernes, 10 de junio de 2011
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Por Gustavo Manrique Salas. Construir una imagen ambientalmente hueca es una visión cortoplacista que generará mayores presiones sociales, mala prensa, pérdida de mercado y de valor de marca consecuentemente.

El Greenwashing puede entenderse como el acto de inducir a error a quienes consumen y grupos de interés en relación con las prácticas ambientales de una empresa o los beneficios ambientales de un producto o servicio.

Este fenómeno forma parte de la miopía de muchos liderazgos corporativos, de gobierno e incluso de ONG que buscan construir una fachada verde para ocultar sus propios vicios e intereses.

El proceso para llegar a una estrategia sostenible ha pasado por varias etapas en las últimas décadas. En el mundo corporativo hubo inicialmente una desconexión y posteriormente la asignación del problema a otras partes.

Algunas mentes creativas entendieron que en el tema medioambiental había una oportunidad para mejorar la imagen corporativa y de sus productos y comienzan a hacer greenwashing como una forma de capitalizar el sentimiento social.

El creciente escrutinio público sobre las empresas les ha exigido pensar mejor sus estrategias y tomarse un poco más en serio su rol frente a los temas ambientales, sumado a las crecientes y divergentes regulaciones que han generado un escenario complejo.

Esta situación ha impulsado rigurosos procesos de investigación y grandes empresas de consultoría como KPMG, Deloitte, Accenture, PriceWaterhouseCooper entre otras, sumado a la Red del Pacto Global o el Foro Económico Mundial y ONG ambientales de reconocida trayectoria; han comenzado a generar estudios muy relevantes que han permitido orientar a las empresas y sus negocios en la ruta hacia la sostenibilidad.

Hoy, el greenwashing puede ser la peor pesadilla para una empresa, construir una imagen ambientalmente hueca es una visión cortoplacista que generará mayores presiones sociales, mala prensa, pérdida de mercado y de valor de marca consecuentemente.

Hoy, las empresas líderes están en una etapa de indagación profunda de su rol para desarrollar procesos sostenibles asociados a sus planes de negocios. Por ejemplo, el estudio global de Accenture titulado, “A New Era of Sustainability” arrojó que un 93% de CEO's de las principales empresas del mundo creen la sostenibilidad es un tema crítico para el éxito futuro de su negocio. Por su parte el estudio global realizado por el área de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG titulado “Corporate Sustainability”, plantea que menos de la mitad de las pequeñas y medianas empresas cuenta con una estrategia en desarrollo sostenible, frente al 80% de las grandes. Las Pymes tienen un importante desafío que atender.

Sí hay liderazgos corporativos que han asumido un compromiso mayor al aportar sus recursos e inteligencia a favor del planeta y hacer dinero con esta visión.

Desde mi punto de vista lo que falta es el desarrollo de un tejido social para la sostenibilidad. Las ONG expertas en estos temas no pueden estar de espaldas a las empresas sino integrarse a estas y crear sinergias, las empresas tienen que dejar de ver a las ONG como enemigas e involucrarlas para consolidar una efectiva ruta estratégica, los gobiernos no pueden legislar de forma aislada al resto de los actores y, quienes consumen, tienen que recompensar la labor de aquellas empresas que están aportando en la ruta hacia la sostenibilidad, a través del consumo de sus productos o servicios y premiar a los que están trabajando en la dirección correcta.

Roberto Artavia, autor de los Ensayos de Baar sostiene que “el desarrollo sostenible es una tarea demasiado grande para cualquier sector de la sociedad por sí solo. Para que se produzca simultáneamente crecimiento, prosperidad y sostenibilidad se requiere del concurso activo de todos los sectores”.

Este es hoy el mayor reto, construir tejido social para favorecer la sostenibilidad. Siga leyendo >>>

El Día de la Tierra

. martes, 19 de abril de 2011
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Por Gustavo Manrique Salas. El próximo viernes 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, un hito anual muy especial considerando la importancia de crear conciencia común para la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales para proteger el planeta.

En días pasados leí un tweet de Roberto Artavia Loria, ex rector del Incae, Presidente de la Fundación Latinoamérica Posible y un líder comprometido con el desarrollo sostenible que decía: “El 44% de lo que consumimos hoy le pertenece a la siguiente generación...insostenibilidad se llama eso”.

Esta corta reflexión es sin duda un golpe fuerte para quienes queremos dejar un legado a nuestra descendencia, asegurar su bienestar y garantizar su sano desarrollo. A ella le tocará enfrentar las indecisiones de nuestra generación, la falta de voluntad política de nuestros/as líderes y el poco compromiso del empresariado para plantearse una visión de largo plazo y una ruta hacia la sostenibilidad.

Desde mi punto de vista, una de las mayores barreras para emprender la ruta hacia la sostenibilidad tiene que ver con la falta de un tejido social que integre un proyecto conjunto en este sentido. Aquí hago una pausa para retomar las palabras de otro líder singular, Stephan Schmidheiny, (ver http://www.stephanschmidheiny.net) quien planteó que “existe una cantidad creciente de empresas y líderes empresariales con la suficiente mentalidad social, como para trabajar con ONG. Y hay una cantidad creciente de gente en las ONG con la suficiente mentalidad empresarial como para trabajar con esas compañías.

Me refiero a estas mentalidades porque el punto de conflicto en estas asociaciones casi nunca es un tema tan obvio como los objetivos o los recursos. Por lo general se trata de un abismo psicológico o cultural difícil de superar, una profunda falta de interés y valoración de lo que piensa otra gente. El empresariado no logra comprender las motivaciones y la cultura del exótico mundo de las ONG, y en consecuencia, siente desconfianza. Y las ONG sienten una visible sospecha respecto de la motivación que guía a las empresas”.

Aunque parezca cuento chino al mejor estilo de Oppenheimer, la realidad es que estos procesos de alianzas son cada vez más frecuentes.

Los gobiernos juegan un rol fundamental y una triple alianza entre éstos con las empresas y ONG, sumado al voluntariado de la sociedad organizada generaría una poderosa sinergia para promover cambios reales a favor del medio ambiente, creando capital político para aquellos que hacen vida pública y mejores oportunidades de negocios para aquel empresariado que con visión, reconoce las oportunidades y las aprovecha al máximo. Las ONG, logran un avance sustancial en su agenda institucional y todo el mundo tendrá más bienestar.

La ruta hacia el desarrollo sostenible requiere de diálogo, fortalecer el tejido social y no desarticularlo. El diálogo multisectorial es uno de los mejores regalos que podemos hacerle a la tierra en su día. Siga leyendo >>>

Huella de Agua

. martes, 29 de marzo de 2011
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Por Gustavo Manrique Salas. El pasado martes se conmemoró el Día Mundial del Agua, establecido por las Naciones Unidas para llamar la atención sobre la importancia del agua dulce, un tema al que deben prestar atención todas las empresas.

El 2030 Water Resources Group, un grupo constituido por organizaciones tanto privadas como públicas, se refiere a la escasez de agua como “un creciente riesgo empresarial, una amenaza económica mayor que no puede ser ignorada y una prioridad global que afecta al bienestar humano”.

En este contexto las empresas tienen un importante desafío y representantes de unas 100 compañías incluyendo Nike, PepsiCo, Levi Strauss & Co y Starbucks han tomado la iniciativa de reunirse para debatir el cálculo y la reducción de huellas hídricas por parte de las corporaciones. Esas y otras empresas, junto a una coalición de científicos y agencias de desarrollo, lanzaron la Water Foodprint Network, una agencia internacional sin fines de lucro que ayuda a compañías y a gobiernos a medir y gestionar sus huellas de uso de agua.

Diversos casos recientes demuestran cómo el tema del agua no puede ser ignorado por las empresas. Un reporte del diario The Wall Street Journal publicado por Steve Stecklow el 7 de junio de 2005 contaba como activistas ejercieron una fuerte presión sobre Coca Cola en India, a causa de sus procesos industriales asociados al consumo y tratamiento del agua.

La empresa se puso a trabajar de forma rápida y casi dos años después, el 6 de Junio de 2007, el mismo diario publicó una nota que decía: “Coca Cola, que usó más de 290.000 millones de litros de agua el año pasado en todo el mundo, impulsará sus programas de conservación de agua luego de recibir críticas por la creciente escasez del líquido. Coca Cola mejorará sus procesos de reciclaje y tratamiento de modo que la mayor parte del agua que utiliza quede lo suficientemente limpia para ser destinada a otros usos”. Hoy el tema de agua es parte fundamental de la agenda corporativa de Coca Cola.

Para otras empresas como Nestlé y SAB Miller el Agua es una de sus primeras causas globales. SAB Miller se ha comprometido a mejorar su consumo de agua en un 25% y ha recurrido al concepto “huella de agua” con el fin de conocer la cantidad y la eficiencia del agua usada en todo el proceso productivo, desde el cultivo hasta la distribución. Por su parte, Nestlé anunció que se propone reducir el consumo de agua 15%, como una de sus metas de sostenibilidad al 2012.

La importancia de la huella hídrica es tal, que la organización CDP Water Disclosure ha solicitado a más de 300 grandes empresas globales que notifiquen acerca del uso del agua que llevan a cabo en sus actividades.

Además del Water Foodprint Network, otras iniciativas y herramientas para gestionar el uso de agua son: Análisis del ciclo de vida (Life Cycle Assessment, LCA), Gemi Water Sustainability Planner and Tools y WBCSD Global Water Tool. Siga leyendo >>>

Hacia un nuevo orden corporativo

. miércoles, 22 de diciembre de 2010
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Por Gustavo Manrique Salas. Uno de los fenómenos que va a definir el futuro de las empresas es el cambio climático y sus implicaciones en los procesos y modelos de negocios. Las empresas tienen el desafío impostergable de definir su rol frente al cambio climático y trabajar en una transición hacia una economía regulada en materia de emisión de CO2.

Sin embargo, para lograr esta transición las empresas tienen que comprometerse con objetivos de largo plazo, ya que las inversiones en esta área se hacen tangibles y tienen un impacto que trasciende los objetivos de negocio tradicionales.

Así mismo, uno de los mayores problemas que enfrentan las empresas es la asimetría de los procesos regulatorios en relación al cambio climático, los cuales varían de país a país generando presiones adicionales y una mayor incertidumbre.

Las informaciones sobre los procesos regulatorios por venir ya comienzan a cobrar fuerza. De hecho, a partir de enero de 2011 el cambio climático dejará de ser un tema que las empresas puedan abordar de manera voluntaria… al menos en los Estados Unidos. Esta iniciativa implica la inspección de aquellas empresas que generen más de 75 mil toneladas de CO2 al año, por medio de la Agencia de Protección Ambiental.

Indicadores relevantes
Diversos estudios dan cuenta del impacto que tendrá el cambio climático en los negocios. Según un estudio realizado por The Economist Intelligence Unit, uno de los mayores riesgos que enfrentarán las empresas en el futuro será el cambio climático. Al menos otros 4 estudios de reciente data coinciden en que este será uno de los principales riesgos corporativos en los próximos años.

En los últimos años también se ha consultado la opinión de los consumidores. El estudio elaborado por el Havas Media, destaca que el compromiso corporativo hacia prácticas verdes influye cada vez más en la conducta de compra de quienes consumen y se estima que un 79% prefiere comprar en compañías responsables ambientalmente. Por su parte, el informe “Green Brands 2009” elaborado por WPP destaca que las personas consumidoras de los mercados emergentes se muestran más inclinadas a comprar productos y servicios verdes.

También hay que destacar el Monitor de Confianza Climática, del cual se desprende que casi dos tercios (65%) de las personas encuestadas en el mundo creen que un pacto internacional para reducir emisiones es muy importante. Un 79% quiere ver un compromiso para cumplir o superar una reducción de 50 a 80% en las emisiones para el 2050.

Por último hay que destacar un indicador que evidencia la firme tendencia de las corporaciones por asumir un rol activo frente al cambio climático. Según un estudio realizado por Ernst & Young el 70% de las firmas con ingresos de 1,000 millones de dólares o más dicen que tienen previsto incrementar el gasto en iniciativas contra el cambio climático en los próximos dos años y que sus inversiones en este área estarán entre el 0.5% y más del 5% de los ingresos en el 2012.

Sostenibilidad ambiental y sostenibilidad de negocios
En las líneas anteriores hemos observado que el cambio climático implica importantes riesgos para los negocios, pero también grandes oportunidades. El estudio “El Acuerdo de Copenhague: perspectiva del trabajo en curso” destaca que el mismo y los acuerdos en torno al cambio climático abren muchas obligaciones y oportunidades para los negocios y, comprender sus detalles, puede ayudar a las compañías en su carrera ascendente y mitigar los impactos relativos a inversiones requeridas y a cambios en su forma de operar.

Las organizaciones tienen que asumir un nuevo rol frente al ambiente y la sociedad para capitalizar las oportunidades y sacar ventaja a la competencia.

Según el estudio “Era de la Sostenibilidad – CEO Study 2010” realizado por Accenture, los máximos responsables de las empresas creen que dentro de una década se podría alcanzar un punto de inflexión en el cual la sostenibilidad y la responsabilidad social serán parte integral del modelo de negocios.

Casi todas las principales personas directivas de empresas (93%), estiman que la sostenibilidad será una de las claves para el futuro éxito de las compañías y el 96 % cree las publicaciones de sostenibilidad deberían estar integradas a la estrategia y las operaciones de una empresa. Según esta alta dirección, los tres factores que llevan a las empresas a tomar decisiones en materia de sostenibilidad son: la marca, la confianza y la reputación. Quienes lideran las empresas creen que la educación es el tema más crítico para el desarrollo global (72%), seguido por el cambio climático (66%).

En mi rol profesional he podido verificar el incremento de situaciones de crisis corporativas asociadas a temas medioambientales, generando severos daños a la viabilidad de las empresas. Una buena manera de orientar los negocios en la dirección correcta es medir la huella de carbono, promover el uso de energías renovables y generar reportes de sostenibilidad como una ruta hacia buenas prácticas ambientales.

En conclusión, la vocación disruptiva de las empresas será un factor clave para su éxito futuro frente al cambio climático. Esto implica desafiar los supuestos de negocios para ubicarse en una posición privilegiada en el mercado competitivo, crear procesos eco-eficientes, fortalecer las relaciones con sus stakeholders para asegurar la licencia social para operar y desarrollar las capacidades para asumir los procesos regulatorios por venir. Siga leyendo >>>

La Responsabilidad Social en Panamá

. miércoles, 27 de octubre de 2010
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Por Gustavo Manrique. Esta semana se presentó en Panamá el estudio de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) “OpinaRSE”. Este estudio fue elaborado con el fin de presentar un panorama de las percepciones que la sociedad panameña tiene sobre el concepto de RSE y describir las expectativas de la población respecto al cumplimiento de los compromisos de las empresas en términos de responsabilidad social.

Según el estudio, el 91% de las personas encuestadas opina que las empresas son importantes y ayudan al desarrollo del país. Un 78% estima que las empresas juegan un papel relevante en la generación de empleos y un 85% considera que las empresas deben involucrarse con la comunidad a la cual pertenecen.
Según las personas encuestadas que incluía a población mayor de 18 años de ambos géneros y de todos los niveles socio económicos; las empresas deben concentrarse en atender los nichos de pobreza, educación, seguridad, salud humana, medio ambiente y cultura.

Un 73% cree que la RSE se refiere a la responsabilidad que tienen las empresas con la sociedad (48%) y a la responsabilidad que tiene las empresas con las personas empleadas (25%). En un porcentaje poco representativo las personas estiman que la RSE se relaciona a temas medioambientales, éticos y legales, las ganancias o relacionada a los clientes.

Otros datos relevantes del estudio demuestran que en materia de la responsabilidad social las empresas deben: contratar personal, retribuir a la comunidad local y al país, donar dinero y ayudar a la gente necesitada, mejorar la infraestructura pública, ayudar al desarrollo de la educación y apoyar a la juventud entre otros factores.

En el ámbito del personal interno, se espera que este sea tratado de manera justa, proporcionarle beneficios y estabilidad laboral, respetar los derechos humanos y no discriminar.

Si definimos la imagen como una percepción la gente asigna buena imagen y tiene una opinión favorable sobre aquellas empresas que colaboran activamente con la comunidad, brindan capacitación, salud y seguridad laboral a su personal y cuidan el medio ambiente.

Frente a la pregunta ¿En el último año, qué tanto ha escuchado o leído sobre el esfuerzo que hacen algunas empresas, en Panamá, para mejorar su desempeño en el ámbito social y medioambiental?, casi la mitad de las personas encuestadas (47%) dijeron conocer poco o nada sobre el tema, el 35% algo y el 17% mucho.

Una tendencia muy interesante se refiere a la intención de compra, ya que un 42% de las personas manifiesta algún tipo de intención por favorecer a empresas responsables socialmente y un 13% lo ha pensado pero no lo ha hecho. En tanto, cerca de un 46% ha castigado o ha pensado castigar a empresas no responsables socialmente, lo cual pone en evidencia que quien consume está madurando en cuanto a sus hábitos.

Aunque falta mucho camino por recorrer, es evidente que en Panamá ha habido avances significativos en cuanto al reconocimiento de la RSE se refiere, lo que hoy puede ser un indicador, mañana será un factor crítico para la sostenibilidad de los negocios. Siga leyendo >>>

La Demanda por más Ética Empresarial

. miércoles, 22 de septiembre de 2010
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Por Dr. Bernardo Kilksberg. El mayor fondo de inversión público de los Estados Unidos es el California Public Employees’ Retirement System (CALPERS). Su directora Anne Stausboll que supervisa 200.000 millones de dólares de inversiones ha puesto muy claros los criterios para seleccionar inversiones: “Esperamos que las empresas de nuestro portafolio hagan lo necesario para posicionarse para una economía sostenible”, y precisa “Los temas ambientales y sociales son centrales para el desempeño de las empresas en el Siglo XXI”. Mindy S. Lubber directivo del reconocido Ceres pone la misma demanda en términos históricos “El mundo no puede soportar más “business as usual”. Nuestra economía global enfrenta desafíos sin precedentes, como el cambio climático, las escaseces de alimentos y agua, o la miopía de mercados financieros obsesionados por las ganancias de corto plazo”. Una reciente encuesta de McKinsey a líderes empresariales muestra que los problemas futuros de la sociedad requerirán un involucramiento y una reestructuración de las prácticas de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

Junto a los inversionistas, la sociedad civil, y los consumidores, los gobiernos están manifestando también un interés creciente en promover, y participar en la Responsabilidad Social Empresarial. Así en ejemplos recientes en España se creó y opera el Consejo Estatal de RSE de las empresas. En USA, el Departamento de Estado encomendó a un centro de investigación lo asista en identificar y diseminar buenas prácticas para eliminar el trabajo infantil, y el trabajo forzado en las cadenas de proveedores, y desarrollar un marco para evaluar las prácticas empresariales. En Noruega el Ministerio de Finanzas ha adoptado nuevas directrices para la inversión de su Fondo Soberanos de Inversiones uno de los mayores del mundo, que pone énfasis en exigentes criterios sociales y medioambientales.

La demanda por elevar los standards de compromiso de la RSE está plenamente registrada en la New York Declaration que firmaron muchas de las principales empresas del mundo en la reciente reunión del Pacto Global convocada por la ONU. Allí dicen que “incrustar los principios de los derechos humanos, laborales, medio ambientales y anticorrupción en las prácticas corporativas beneficia a la sociedad y las empresas, y reconocemos que a pesar de los buenos progresos hay mucho por hacer”. Urgen a los gobiernos a “estimular el involucramiento del sector privado en iniciativas que promuevan los valores universales”.

Una de las ganancias para las empresas de responder a todas estas demandas por más RSE, es invisible a los ojos. Todas están interesadas en reclutar los mejores talentos. Esos talentos, están mostrando crecientemente que a prefieren trabajar en empresas con alta RSE. Un ejemplo expresivo de las tendencias, lo da el sorprendente éxito de una ONG americana “Enseñar por América” mencionado con frecuencia por Obama en sus discursos. Va a los campus de excelencia y ofrece a los graduados trabajar dos años como maestros en las escuelas más pobres del país. El último año el 18% de los graduados de Yale, y Harvard, entre otros aplicaron. Este año en su 20 aniversario reclutó más jóvenes brillantes que cualquier otro empleador. Tuvo 46.359 solicitantes par 4.500 cupos. Crecen todos los años. La probabilidad de ser rechazado aun siendo egresados de una escuela líder, es muy elevada. Uno de los egresados dice que entrar es “como ser aceptado en la Ivy League”.

Tanto para recibir inversiones, como para atraer a los más talentosos, y para muchos otros planos, una RSE vigorosa, no aparece como una opción sino como una necesidad. Siga leyendo >>>

La Empresa Sostenible

. viernes, 20 de agosto de 2010
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Por Gustavo Manrique Salas.


Los negocios son parte de la solución para un verdadero desarrollo sostenible y éste es un medio eficaz a largo plazo para la estrategia de crecimiento de las empresas. No importa el tamaño de su negocio, sea protagonista de esta nueva era.


Los próximos diez años pudieran denominarse “la década de la sostenibilidad” y la tendencia es que los procesos de innovación y desarrollo, planificación y gerencia, producción y regulación, entre otros; pasen por el prisma de la sostenibilidad.

Por ejemplo. La industria automotriz está volcada al diseño de autos más eficientes, amigables con el medio ambiente. La industria de la energía retomará con mayor ímpetu el desarrollo de energías alternativas y la crisis de BP en el golfo de México generará una mayor presión y acelerará la innovación en esta área. El Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama ha insinuado que esta tragedia le permitirá apalancar la reforma energética que necesita EE.UU para abandonar su adicción al petróleo.

La industria de consumo masivo también se suma a la era de la sostenibilidad y la tendencia comienza a manifestarse a través de la búsqueda de procesos eco-eficientes de manufactura, etiquetas verdes para los productos, empaques biodegradables y un mercadeo y posicionamiento basados en estos atributos.

Datos como los arrojados por el Índice de Confianza Climática elaborado por el HSBC Climate Partnership que amablemente me envió Mónica Alvarado, Directora de Información del Instituto Smithsonian, demuestran que casi dos tercios (65%) de las personas encuestadas en el mundo creen que un pacto internacional para reducir emisiones es “muy importante”.

Pero Latinoamérica requiere una mayor conciencia en este sentido. Según el Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible de la escuela de negocios INCAE, “80% de las firmas de Latinoamérica se limita a cumplir las leyes ambientales locales” y esto no es suficiente. Para afrontar los nuevos desafíos en el mundo se requieren procesos de autorregulación y una clara visión de los líderes empresariales para orientar sus modelos de negocio hacia la sostenibilidad.

Otra referencia es el estudio elaborado por el Oxford University’s Environmental Change Institute, según el cual el compromiso corporativo hacia prácticas verdes influye cada vez más en la conducta de compra de quienes consumen y se estima que 79% de las personas consumidoras prefiere comprar en compañías responsables ambientalmente.

En adición, el informe “Vision 2050. The new agenda for business” publicado por el World Business Council for Sustainable Development destaca que los negocios son parte de la solución para un verdadero desarrollo sostenible y éste es un medio eficaz a largo plazo para la estrategia de crecimiento de las empresas. También puntualiza que los negocios no pueden tener éxito en sociedades que fracasan, la pobreza es un enemigo clave para las sociedades estables, el acceso a los mercados para todos favorece el desarrollo sostenible, las empresas tienen que ganarse su licencia para operar, innovar y crecer, la eco-eficiencia es la esencia de las oportunidades empresariales para el desarrollo sostenible, entre otros aspectos.

Por último, el mes pasado se realizó en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el Global Compact Leaders Summit 2010, al que asistieron cerca de 1200 líderes de las principales empresas del mundo, para debatir sobre el futuro de la responsabilidad social corporativa.
Panamá estuvo representado por Teresa de Alfaro, Directora Ejecutiva de Sumarse, Baty Eleta y Dácil Acevedo, de Stratego Communication y Maricel Méndez de Plataforma.

Este escenario fue propicio para presentar el estudio “Era de la Sostenibilidad – CEO Study 2010” realizado por Accenture. Según este estudio, quienes tienen la máxima responsabilidad de las empresas creen que dentro de una década se podría alcanzar un punto de inflexión en el cual la sostenibilidad y la responsabilidad social serán parte integral del modelo de negocios.

El mensaje es claro, no importa el tamaño de su empresa, comience a desarrollar criterios de desarrollo sostenible en todas las áreas de su negocio, de lo contrario, tiene sus días contados.
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La Responsabilidad Social Empresarial en Marcha

. miércoles, 4 de agosto de 2010
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Por Bernardo Kliksberg (*). La idea de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) avanza. Una encuesta de PricewaterhouseCoopers a más de 650 presidentes de consejos de administración en 16 países europeos, mostró que el 98% opina que la ética empresarial es clave en los negocios, y el 80% que no se puede tener más una visión restrictiva de las responsabilidades de la empresa. Las cifras hubieran sido muy distintas una década atrás.

Hoy no sólo se asume que es parte de la actividad empresarial, sino que el 60% de las personas encuestadas creen que por su relevancia el tema, debe ser manejado por el más alto nivel de la empresa, el Consejo de Administración. Los temas prioritarios que deben abordar los Consejos son: gestión de la integridad, definición y defensa de los valores corporativos, y gestión de comportamientos poco éticos. El 85% tienen en sus agendas estos temas, y el 38% los debaten regularmente.

La atmósfera está cambiando, y las buenas prácticas empresariales en este campo alimentan este nivel de conciencia creciente, que sin embargo enfrenta resistencias significativas.

Ayudan entre otros nuevos estilos en la confección de los balances sociales. Entre muchos ejemplos es interesante el de la respetada Natura. Su Reporte de Sostenibilidad 2009 fue elaborado en base a una metodología participativa en el que la empresa fue co-creando el informe junto a sus grupos de interés. Generado de ese modo contiene ideas tan innovativas como discutir la aplicación del “índice de felicidad bruta”, que resalta “incorpora elementos hoy considerados intangibles pero que están alineados con nuestra esencia”.

En ese camino entre las estrategias más promisorias se halla la renovación imaginativa de los compromisos de las empresas con la sociedad, y la construcción de nuevas formas de alianza público-privada por el bien público.

Ejemplos. El premio ACE 2009 de la Secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Clinton fue entregado a “Toms Shoes”. Su joven creador Blake Mycoskie creó una empresa de zapatos basada en la idea de que por cada par que compran los compradores, se entrega otro para una criatura que lo necesita. En menos de 3 años ha entregado 140.000 pares de zapatos en USA, Argentina, Etiopía, y Sudáfrica. Este año espera llegar a 300.000. ¿Por qué zapatos? Porque explica Mycoskie: “Muchas de las enfermedades del pie causan destrucción a vidas que son salvables con zapatos y higiene básica”. En Etiopia está trabajando por erradicar la podoconiosis, una enfermedad deformatoria del pie, causada por caminar sin calzado en tierra rica en silicio. Inspirado en la alpargata argentina, un calzado muy económico y popular en dicho país, los Toms Shoes se venden hoy en más de 500 comercios en USA e internacionalmente, entre ellos las importante cadenas Nordstrom y Whole Foods. Está ingresando en Austria, Japón, Canadá, España y Francia.

La idea surgió cuando su creador vio a jóvenes sin calzado y les buscó una solución sostenible y de escala. Fortune dice que es un ejemplo de cómo “la crisis de Wall Street puede llevar a gente joven a salir de las empresas tradicionales y trabajar en empresas, que apuntan con fuerza a hacer el bien”.

Pueden esperarse resultados muy importantes para la sociedad de desatar las energías de la RSE. Lo ejemplifica la nueva estrategia que la Fundación Gates, una de las principales financiadoras de la lucha por erradicar totalmente la poliomelitis, ha planteado frente a un rebrote de la enfermedad en algunos países. Sugiere adicionar a las vacunaciones acciones intensivas sobre aspectos generales de la salud pública, como la capacitación de las personas trabajadoras de salud sobre temas de higiene y salubridad.

En la misma línea innovativa, el Nobel Yunus ha lanzado en un nuevo libro un llamado a construir consorcios sociales, que combinen eficiencia, gerencia de excelencia, y metas sociales significativas. El consorcio Grameen-Danone está produciendo ya yogurt nutricional de bajo costo para población pobre.

El tema central hoy no es si hacer o no RSE, sino como hacerla del modo más efectivo para la sociedad.


(*) La más reciente obra del autor “Primero la gente” escrita con el Premio Nobel de Economía Amartya Sen. Siga leyendo >>>

Desafíos para la RSE en Panamá

. miércoles, 28 de julio de 2010
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Por Dacil Acevedo. Este año, se celebra a nivel global el 10avo. Aniversario del Pacto Global. Es una buena ocasión para reflexionar los desafíos que Panamá tiene a futuro en la materia, sobre todo tomando en cuenta que fue país pionero en esta iniciativa al haber sido escogido entre los 10 países pilotos a nivel mundial para desarrollar una red local de Pacto Global, que dio inicio al movimiento de RSE en el país.

En éste sentido, en estos años, es mucho lo que se ha avanzado en Panamá en materia de RSE y muchos los desafíos que se presentan a futuro, a saber:

• La negociación de integración comercial de Centroamérica con la Unión Europea, es una oportunidad para que las empresas panameñas sean parte de la cadena global de suministros. Sin embargo lo anterior requiere empresas competitivas a nivel mundial, que cumplan los estándares internacionales en materia de desarrollo sostenible. Si bien incipiente, este es un tema que requiere un amplio desarrollo y fortalecimiento local.

• En un mundo donde la competencia por una porción del mercado global, entre regiones es cada vez más feroz, la RSE puede posicionar a Panamá internacionalmente con un modelo de país y región donde la competitividad responsable sea su sello distintivo. Para ello, se requiere voluntad política y un real compromiso de los tomadores de decisiones de todos los sectores de ir en esa ruta.

• Se ha avanzado en materia de sensibilización en RSE en el sector empresarial panameño, sin embargo queda pendiente la internalización de la RSE como una forma de gestionar el negocio desde un ciclo virtuoso de diagnóstico, planificación, monitoreo, evaluación y reporte de desempeño. Todo un tema pendiente sobre todo en el sector de las PYMES.

• Está poco posicionado en la opinión pública y en muchos de los tomadores de decisiones el real concepto de RSE, persistiendo en gran medida los enfoques tradicionales orientados a la filantropía.

• Panamá es un país con una gran experiencia en materia de concertación y diálogo. Sin embargo, se requiere pasar del diálogo a la acción. En este sentido la corresponsabilidad de todos los sectores (gobierno, empresas, sociedad civil) por el desarrollo y la competitividad del país es clave. Para ello la RSE se potenciará si promovemos alianzas público-privadas que deriven en una gestión asociada en cooperación y sinergia.

Reflexionando desde una América Latina que es la región más desigual del mundo; y desde un país como Panamá lleno de oportunidades pero también de grandes inequidades, tenemos una gran tarea pendiente en materia de inclusión. En éste sentido, creemos que sólo podremos salir de la pobreza si dejamos los esquemas paternalistas y clientelistas del pasado y nos enfocamos en un futuro de incluir a los excluidos.

Es necesario, en éste sentido, trabajar por promover en Panamá los “negocios inclusivos”, es decir aquellos emprendimientos que además de generar beneficios empresariales, crean valor social y económico al integrar a personas de bajos ingresos y/o MIPYMES -de la base de la pirámide - como clientes, productores o proveedores. De esta manera, sin perder de vista el objetivo final de generar ganancias se contribuye a la reducción de la pobreza a través de la incorporación de familias de bajos ingresos a su cadena de valor en una relación ganar-ganar. Esta es la apuesta de futuro por un Panamá sostenible, competitivo e inclusivo. Siga leyendo >>>

Voluntariado Corporativo Una Estrategia Integral de Responsabilidad Social Empresarial

. miércoles, 21 de julio de 2010
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Por Dacil Acevedo.

"Querer que nuestras vidas cuenten para algo más es lo que nos motiva para ir más allá, tanto interna como externamente en nuestro lugar de trabajo. Y como hoy en día el mundo del trabajo, se ha ganado un lugar importante en nuestras vidas, el lugar donde nos desarrollamos laboralmente, está de hecho, convirtiéndose en nuestra comunidad….
El lugar de trabajo, como nunca antes, es cada día más, un lugar de acción clave donde la construcción del capital social pasa a ser una tarea explícita y cotidiana"

Sharon Capeling-Alakija
En “Foreword to Something to Believe In” (Greenleaf, 2003)

En septiembre del año 2000, la comunidad global participó de la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas. Allí se adoptaron los “Objetivos de Desarrollo del Milenio” como un números de metas específicas y medibles en ocho áreas estratégicas que permitirán el combate a la pobreza, el hambre, las enfermedades, el analfabetismo, le degradación ambiental y la discriminación hacia la mujer.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio no podrán lograrse sin la movilización y el compromiso masivo de la ciudadanía y de todos los sectores implicados: ciudadanía, gobiernos, empresa privada, medios de comunicación, organismos internacionales, etc. Teniendo en cuenta que se calcula que la contribución económica del voluntariado sobre el PIB de los países en vías de desarrollo es de entre un 8-14% , sin duda una de las mejores maneras de lograr estos objetivos es incorporar el voluntariado en todos los sectores de actuación.

En particular, el objetivo número 8 se refiere al “Formación de una Alianza Global para el Desarrollo” donde existe una gran oportunidad para que el sector privado realice su contribución al desarrollo a través de acciones de voluntariado corporativo. Las personas voluntarias “son grandes trabajadoras en red que constituyen una fuerza para el desarrollo gracias a la formación de alianzas con el sector privado. Éstas trabajan con y desde las empresas para crear oportunidades de trabajo y canalizar los programas de las empresas para el desarrollo social de las comunidades” .

Se considera que el voluntariado corporativo, es una de las acciones más integrales en materia de RSE, en tanto su impacto se dé tanto al interior de la empresa –con las personas colaboradoras participantes- como hacia afuera -en la comunidad-. Así, los programas de voluntariado corporativo tienen un impacto en los recursos humanos de la empresa, en tanto desde esquemas participativos de planificación de acciones, se fortalece el trabajo en equipo y aumenta así la motivación e identificación de quienes trabajan en la empresa con la misma. A nivel externo, el trabajo voluntario que se realiza para beneficiar a la comunidad, tiene un impacto en la “licencia para operar” de la empresa en tanto mejora la reputación e imagen corporativa entre los sectores y actores implicados en su actividad, así como permite mejorar sus estrategias de “manejo del riesgo” sobre todo en comunidades en condiciones especialmente difíciles.

El voluntariado es un acto de solidaridad, intercambio y reciprocidad. Promoverlo ampliamente desde las empresas es en primer lugar una señal muy clara de la corresponsabilidad que las empresas tienen por el desarrollo humano y sostenible. Asimismo, constituye el nivel más desarrollado de responsabilidad social empresaria (RSE) en tanto como comentamos sus impactos son hacia lo interno como hacia lo externo de la compañía. Por ello, incorporar el voluntariado corporativo como una estrategia integral de RSE, tiene una alta tasa de retorno social y económica tanto para la empresa como para la sociedad toda. Siga leyendo >>>

Comunicación relacionada con causas. La herramienta de RSE de impacto masivo

. jueves, 8 de julio de 2010
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Por Guillermo Caro*. Hoy en día aparecen conceptos como Responsabilidad Social de la Empresa, Marketing Social, Reputación Social de la Empresa, Comunicación de la RSE, Marketing con Causa Social y Campañas de Responsabilidad Social de la Empresa.

Son muy diferentes unas de otras por más que suenen parecidas.

Comunicación de RSE: Se refiere a la difusión de los programas de RSE de la empresa. Siempre me consultan si las acciones de responsabilidad social deben o pueden comunicarse o difundirse. Mi respuesta es Si, se debe comunicar para construir principalmente la reputación social de la empresa y retroalimentar el crecimiento de la RSE en la sociedad. Eso si, se debe evaluar qué comunicar, cómo, cúando y dónde. Debe diseñarse un plan que acompañe el proceso y es tan importante como el programa de RSE en si mismo.

Marketing Relacionado con Causa: es una alianza comercial entre empresas y organizaciones de la sociedad civil que utiliza el poder de una marca en beneficio mutuo. Para la empresa se traduce en un nuevo argumento de venta del producto y/o servicio y para la organización social en una herramienta de recaudación de fondos. Es una acción que alinea las estrategias de marketing de la empresa a las necesidades de la sociedad, produciendo beneficios a la causa y a los negocios.

Hay resistencia de las empresas en incluir este tipo de actividad dentro del marco de la RSE ya que en general moviliza a los consumidores a contribuir con su compra con diferentes causas.

Hay una actividad relativamente nueva denominada Campañas de Responsabilidad Social a la que yo llamaría “Comunicación Relacionada con causas” ya que el término anterior confunde a las empresas ya que muchas entienden que se refieren a una campaña de difusión de las actividades de RSE. Si se dudaba en difundir los programas de RSE imaginen pensar en CAMPAÑAS, la idea de alta exposición frena toda posibilidad de desarrollar una acción de comunicación clave para generar cambios sociales.

Por eso es importante denominarla Comunicación con causa social y difundir la herramienta como parte del listado en evolución de las acciones de RSE. Son causas que hacen propias las empresas y articulan con una o más organizaciones de la sociedad civil e incluso organismos del estado y que mediante una campaña publicitaria difunden un mensaje clave para la sociedad en su conjunto o a un público objetivo en particular.

Son campañas de prevención, de toma de conciencia, de difusión de valores, de cambios de hábito y actitud que en definitiva mejoran la calidad de vida y ayudan a construir una mejor sociedad para todos y cada uno. Ya no sólo le hablamos a ellos como consumidores sino como personas que valoran la labor de una marca que piensa no sólo en los beneficios tangibles e intangibles sino en su bienestar y el del prójimo.

Mi experiencia me indica que es una fórmula probada de efectividad e impacto ya que por lo general las organizaciones sociales tienen más conocimiento y experiencia de la causa, capacidad en la implementación de programas en el campo de acción y dejan en manos de las empresas la difusión masiva por tener experiencia en el tema, trabajar con agencias de publicidad y pautar sus mensajes en medios masivos.

Se debe considerar la relación de la empresa con la causa y la organización involucrada y tener mucho cuidado en el manejo de las marcas. Evaluar si se crean submarcas o marcas paraguas y el nivel de visibilidad de la empresa y la organización dentro de la campaña.

En los últimos años me he dedicado a implementar esta herramienta y a capacitar a profesionales en todo el continente ya que es una fórmula donde todos ganan: Empresa, Organización y Sociedad Civil.

(*) GUILLERMO CARO Consultor Internacional en Estrategias de RSE, Marketing y Comunicación con fines sociales para empresas, organizaciones, organismos internacionales y del Estado. En Panamá, es consultor asociado a Stratego Consultores.

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La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) desde la visión del Pacto Global

. lunes, 5 de julio de 2010
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Por Dácil Acevedo

“Elijamos unir el poder de los mercados con la autoridad de los ideales universales.

Elijamos reconciliar las fuerzas creativas y emprendedoras de la empresa privada con las necesidades de los desfavorecidos y de las futuras generaciones…”

KOFFI ANNAN, Secretario General de las Naciones Unidas

I- Una apuesta por el desarrollo

Ser una empresa socialmente responsable implica una forma de hacer negocios, que se manifiesta en la ética de su accionar, su relación con la comunidad, el trato a los trabajadores y el respeto al medio ambiente. Respetar estos principios básicos hace a las empresas más competitivas en tanto generan un entorno de negocios que favorece la inversión, el desarrollo económico y la modernización.

La RSE es la forma de hacer negocios de manera sustentable en el siglo XXI. De acuerdo a las últimas investigaciones, la RSE es un valor agregado y una ventaja competitiva para las empresas en tanto genera valor económico, social y ambiental[1]. En lo económico, aumenta la competitividad y abre nuevos mercados. En lo social, aumenta el capital social de la comunidad y genera una ciudadanía responsable. En lo ambiental, promueve la protección del medio ambiente.

La RSE implica adoptar una actitud de “ciudadano corporativo” que se traduce en las prácticas y políticas internas y externas de la empresa en cinco esferas: ética, derechos humanos, condiciones laborales, medio ambiente y comunidad. Su conceptualización y práctica requieren de su integración en la estrategia, la cultura y la organización de la empresa, haciendo un análisis sistemático y permanente de las expectativas y prioridades de los ciudadanos y los sectores involucrados en nuestro entorno.

La responsabilidad social empresaria (RSE) se refiere así, al rol y el aporte que la empresa privada puede realizar al desarrollo del país desde una visión de co-responsabilidad. Por ello, la responsabilidad social no se ejerce sola sino en gestión asociada y mediante alianzas estratégicas con los otros sectores involucrados en el desarrollo tales como el sector público y la sociedad civil.

La adopción colectiva del desafío de la responsabilidad social por parte de las empresas permite generar una economía global, nacional y local sustentable e inclusiva desde una nueva cultura ciudadana que apoya el desarrollo justo y equitativo del país. La RSE se construye sobre una base ética e instituciones sólidas. Implica ir más allá de lo que la ley nos obliga y teniendo en cuenta a todos los sectores involucrados en nuestro accionar. No es fácil, requiere de un esfuerzo pero es inevitable para ser competitivos en el siglo XXI.

II- El Pacto Global

“La más importante razón que enfrentan los empresarios para

ser socialmente responsables debería ser su compromiso a

contribuir con la inclusión social. Sólo de este modo el mercado

alcanza una legitimidad de largo plazo”

ANTON STADLER, Senior Advisor del Pacto Global

Ante los retos de la globalización y la interdependencia de los principios éticos, los derechos humanos, las normas laborales y la protección del medio ambiente, el Secretario General de Naciones Unidas –Koffi Annan- invitó a los empresarios más destacados del mundo en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza en enero de 1999 a suscribir un compromiso a escala global que permitiera traducir estos principios universales en prácticas corporativas.

Ante la buena acogida de esta invitación en el sector corporativo, en julio de 2002 se lanzó oficialmente esta iniciativa en la sede de Naciones Unidas bajo el nombre de Pacto Global con el fin de adoptar valores y principios compartidos que le dieran un rostro humano al mercado mundial.

El objetivo del Pacto Global es facilitar la alineación de las políticas y prácticas de las empresas junto a valores y objetivos éticos universalmente consensuados e internacionalmente aplicables. Estos valores éticos básicos se formularon inicialmente en nueve principios claves en las áreas de derechos humanos, derechos laborales y la protección del medio ambiente.

Las tres grandes áreas del Pacto Global fueron escogidas en tanto se consideró que eran aquellas en las que las empresas tienen mayor capacidad de incidencia en pos de un cambio positivo. Se derivan de los siguientes acuerdos internacionales:

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

La Declaración de la Organización Internacional del Trabajo sobre Principios Fundamentales y Derechos Laborales de 1998.

La Declaración de Río de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992.

El Pacto Global nació como una iniciativa voluntaria de las empresas que lo suscriben y es básicamente un marco de trabajo para promover el desarrollo humano sostenible desde prácticas de ciudadanía corporativa. Esta iniciativa no tiene carácter obligatorio, no es un instrumento de regulación ni es un código de conducta. Al firmar el Pacto Global la empresa asume un compromiso de trabajar en forma transparente y con credibilidad ante la sociedad civil y la comunidad de negocios.


III- Quién es quién en el Pacto Global

El Pacto Global es una red mundial creada para difundir esta iniciativa que está destinada a profundizar la cultura de la responsabilidad social corporativa

El Pacto Global constituye una red mundial con múltiples actores claves y estratégicos. En el centro de la red se encuentra la oficina del Pacto Global que es acompañada por cinco agencias de las Naciones Unidas: el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Las Naciones Unidas actúan así como órgano de secretaría y facilitador del Pacto Global.

Los otros actores claves y estratégicos de esta red son:

Empresas sobre cuyas actividades se pretende influir,

Fuerza laboral de la que depende todo el proceso de la producción mundial,

Organizaciones de la sociedad civil, que representan a una comunidad más amplia de intereses,

Gobiernos, que definieron los principios en los que se basó la iniciativa.

El Pacto Global ya ha logrado gran difusión y adhesión mundial. Hasta la fecha más de 2000 organizaciones –en su mayoría empresas- han adherido a esta iniciativa lanzada por el Secretario General de las Naciones Unidas y se han formado más de 40 Redes Nacionales del Pacto Global en todo el mundo.

El desarrollo del Pacto Global es apoyado por un Consejo Consultivo formado por 17 altos ejecutivos de empresas, dirigentes sindicales internacionales y representantes de las organizaciones de la sociedad civil de todas partes del mundo que actúan brindando su conocimiento y experiencia en la materia, a fin de estimular el cumplimiento de sus principios.


IV- Un espacio de aprendizaje

El Pacto Global provee un espacio de diálogo y aprendizaje que se alimenta de las experiencias concretas de los participantes para diseminar buenas prácticas, motivar la innovación y la experimentación y comunicar los resultados del proceso.

En la práctica el Pacto Global es un ejercicio amplio que no está sujeto a un monitoreo y una evaluación de desempeño de las empresas involucradas. Es en cambio un compromiso y una oportunidad para promover e intercambiar buenas prácticas de responsabilidad social empresaria que promuevan un desarrollo más sustentable.

Al adherir al Pacto Global la empresa no recibe una certificación de que es socialmente responsable. En cambio, su participación implica un reconocimiento que la empresa respalda la iniciativa y se compromete a promover y aplicar los principios del Pacto Global tanto a lo interno de su empresa como en sus acciones externas hacia la comunidad y el medio ambiente.

V- Los diez principios del Pacto Global

Originalmente, el Pacto Global comprendía nueve principios interdependientes y sinérgicos en las áreas de derechos humanos, condiciones laborales y respeto al medio ambiente. Recientemente, el Secretario General de las Naciones Unidas –a solicitud de las propias empresas adheridas al Pacto Global– incorporó un décimo principio relacionado a la lucha contra la corrupción.

Este nuevo principio se basa en los lineamientos emanados de la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción del año 2003 y la agencia especializada que se sumó al Pacto Global para apoyar en esta nueva área es la Oficina contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas.

Los principios que el Pacto Global promueve son un conjunto de valores fundamentales que se espera que el mundo de los negocios adopte, apoye y promulgue en su ámbito de influencia a fin de generar cambios positivos en la sociedad. Estos son:

Derechos Humanos

Principio No. 1: Las empresas deben apoyar y respetar la protección de los derechos humanos reconocidos internacionalmente dentro de su esfera de influencia;

Principio No. 2: Deben asegurarse de no actuar como cómplices de violaciones de los derechos humanos.

Trabajo

Principio No. 3: Se pide a las empresas que apoyen la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva;

Principio No. 4: Que promuevan la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso y obligatorio;

Principio No. 5: Que promuevan la abolición efectiva del trabajo infantil;

Principio No. 6: Que promuevan la eliminación de la discriminación en relación con el empleo y la ocupación.

Medio Ambiente

Principio No. 7: Las empresas deben apoyar un criterio de precaución respecto de los problemas ambientales;

Principio No. 8: Adoptar iniciativas para promover una mayor responsabilidad ambiental;

Principio No. 9: Fomentar el desarrollo y la difusión de tecnologías ecológicamente racionales.

Anti-Corrupción

Principio No. 10: Las empresas deben luchar contra todas las formas de corrupción incluyendo la extorsión y el soborno.

VI- El Pacto Global en Panamá

El Pacto Global facilita la creación de estructuras y redes locales o regionales. Este tipo de redes están diseñadas para apoyar la puesta en práctica de los diez principios; facilitar el aprendizaje y el conocimiento recíproco a través de la experiencia; la formación de foros locales o regionales sobre cuestiones de globalización; la formulación de proyectos de alianzas y la incorporación de nuevas empresas al Pacto Global.

Panamá fue el primer país de América Latina donde se formó una red local del Pacto Global y uno de los diez primeros países del mundo donde se realizó una experiencia piloto en este sentido. Desde julio de 2001, cuando por primera vez se dio a conocer el Pacto Global en Panamá, más de 70 organizaciones –entre compañías, asociaciones empresariales y organizaciones no gubernamentales- han suscripto esta iniciativa, promoviendo estos diez principios e incorporándolos a sus operaciones diarias.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) fue el impulsor original de la creación de una plataforma que permitiera desarrollar el Pacto Global en el país. Así en noviembre de 2002 se formaliza la creación de la RED DEL PACTO GLOBAL-Panamá con el lema Responsabilidad Empresarial para el Desarrollo.

Ser un grupo de empresas líderes panameñas comprometidas que impulsan, apoyan y comunican las dimensiones, exigencias y resultados de la RSE sostenible para el mejoramiento de las condiciones sociales de Panamá”

Visión de la RED DEL PACTO GLOBAL-Panamá-

La RED DEL PACTO GLOBAL-Panamá- promueve el intercambio de experiencias y buenas prácticas en materia de responsabilidad social empresaria (RSE) entre sus miembros. Funciona mediante una Secretaría Técnica con sede en la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (APEDE) que originalmente fue financiada con apoyo de PNUD y actualmente lo hace mediante acciones de autogestión.


VII- La importancia de participar en el Pacto Global

En los últimos años, las expectativas sobre el papel que desempeñan las empresas en la sociedad ha ido cambiando generándose el concepto de responsabilidad social empresaria (RSE), el cual se ha incorporado a una nueva forma de pensar y de actuar en los negocios.

Se ha constatado que la incorporación de la RSE redunda en el rendimiento positivo de los negocios. Es un hecho, que las compañías reconocen que deben responder a cada vez más personas e instituciones vinculadas con sus actividades: inversores, empleados, organizaciones no gubernamentales y comunidades de intereses –personas e instituciones-.

Ante estos nuevos desafíos para las empresas el Pacto Global es una alternativa que permite apoyar la formulación de soluciones prácticas a nuevos problemas y nuevos actores que las empresas enfrentan relacionados con la globalización, el desarrollo sostenible y la co-responsabilidad social. Adherir a principios universales y practicar la buena ciudadanía corporativa son sin duda, grandes aportes que desde el sector privado se pueden realizar en pos de una economía global y nacional más sostenible e integrada.

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BP: Crónica de una crisis

. viernes, 2 de julio de 2010
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Por Gustavo Manrique*. El derrame de crudo en el Golfo de México y la impericia de BP para manejar la crisis parece un cuento de nunca acabar.

Una mezcla de arrogancia corporativa, subestimación de la crisis, negligencia, improvisación, pésima estrategia de comunicación, mal manejo de las expectativas, inconsistencia de quienes lideran la empresa; entre otros aspectos, han acorralado a BP.

Por ejemplo, en las primeras fases de la crisis las empresas involucradas se pelotearon la culpa unas a otras, las respuestas técnicas para sellar el pozo fueron fallidas generando un clima de desconfianza, en diversas ocasiones la dirección de BP se sacudió la responsabilidad y menospreció la dimensión del derrame al calificarlo como “muy modesto”.

En medio de la crisis lanzaron una campaña de publicidad a un costo de 50 millones de dólares, para limpiar su imagen. Una acción totalmente atemporal en la que mostraban aguas cristalinas, mientras del pozo emanaba crudo a borbotones sin que hubiera una solución concreta.
Recientemente su dirección declararó que no tenían preparación para un derrame en aguas profundas, lo dijeron casi dos meses después. "No cabe duda de que no poseíamos los instrumentos que hubiéramos necesitado en nuestra caja de herramientas", dijo el Presidente Ejecutivo de BP Tony Hayward al Financial Times. Haberlo dicho desde el principio hubiera tenido sus costos, pero hubiera cambiado la historia y BP no estaría tan aislada.

A esto se suma la aparición de Hayward en una regata de yates en el Reino Unido, en medio de la crisis. La salida de Hayward de las operaciones diarias y su sustitución por el Director Ejecutivo Bob Dudley, crea dudas si el manejo del derrame estaba en las manos correctas.

Las declaraciones de uno de los empleados de la plataforma según el cual la empresa localizó el derrame semanas antes de que se produjera el accidente es otro capítulo de la novela. También afirmó que se había detectado una avería en el inhibidor de fugas, la cual no fue reparada, porque esa decisión habría supuesto el cese temporal de las operaciones de extracción, causando importantes pérdidas a la empresa.

A su vez, el anuncio de BP de pagar dividendos en vez de hacer frente a los gastos ocasionados por el derrame, fue un pésimo mensaje y un golpe bajo a la opinión pública. La empresa, después de recibir inmensas presiones desistió de esto y tuvo que crear un fondo de 20 mil millones de dólares para compensar a las víctimas, casi por obligación.

Por su parte; el Presidente de los EE.UU Barack Obama, ha declarado que está estudiando con gente experta "de quién es el trasero que hay que patear” y utilizará el desastre para apalancar la reforma energética que necesita EE.UU para abandonar su adicción al petróleo.

Esta tragedia plantea una nueva era en la gestión de crisis corporativa especialmente en los aspectos técnicos, porque en materia de comunicación pudiera titularse “Crónica de una torpeza”.

*Gustavo Manrique Salas, Socio Director de Stratego Communications Siga leyendo >>>