El Día de la Tierra

. martes, 19 de abril de 2011
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Por Gustavo Manrique Salas. El próximo viernes 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, un hito anual muy especial considerando la importancia de crear conciencia común para la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales para proteger el planeta.

En días pasados leí un tweet de Roberto Artavia Loria, ex rector del Incae, Presidente de la Fundación Latinoamérica Posible y un líder comprometido con el desarrollo sostenible que decía: “El 44% de lo que consumimos hoy le pertenece a la siguiente generación...insostenibilidad se llama eso”.

Esta corta reflexión es sin duda un golpe fuerte para quienes queremos dejar un legado a nuestra descendencia, asegurar su bienestar y garantizar su sano desarrollo. A ella le tocará enfrentar las indecisiones de nuestra generación, la falta de voluntad política de nuestros/as líderes y el poco compromiso del empresariado para plantearse una visión de largo plazo y una ruta hacia la sostenibilidad.

Desde mi punto de vista, una de las mayores barreras para emprender la ruta hacia la sostenibilidad tiene que ver con la falta de un tejido social que integre un proyecto conjunto en este sentido. Aquí hago una pausa para retomar las palabras de otro líder singular, Stephan Schmidheiny, (ver http://www.stephanschmidheiny.net) quien planteó que “existe una cantidad creciente de empresas y líderes empresariales con la suficiente mentalidad social, como para trabajar con ONG. Y hay una cantidad creciente de gente en las ONG con la suficiente mentalidad empresarial como para trabajar con esas compañías.

Me refiero a estas mentalidades porque el punto de conflicto en estas asociaciones casi nunca es un tema tan obvio como los objetivos o los recursos. Por lo general se trata de un abismo psicológico o cultural difícil de superar, una profunda falta de interés y valoración de lo que piensa otra gente. El empresariado no logra comprender las motivaciones y la cultura del exótico mundo de las ONG, y en consecuencia, siente desconfianza. Y las ONG sienten una visible sospecha respecto de la motivación que guía a las empresas”.

Aunque parezca cuento chino al mejor estilo de Oppenheimer, la realidad es que estos procesos de alianzas son cada vez más frecuentes.

Los gobiernos juegan un rol fundamental y una triple alianza entre éstos con las empresas y ONG, sumado al voluntariado de la sociedad organizada generaría una poderosa sinergia para promover cambios reales a favor del medio ambiente, creando capital político para aquellos que hacen vida pública y mejores oportunidades de negocios para aquel empresariado que con visión, reconoce las oportunidades y las aprovecha al máximo. Las ONG, logran un avance sustancial en su agenda institucional y todo el mundo tendrá más bienestar.

La ruta hacia el desarrollo sostenible requiere de diálogo, fortalecer el tejido social y no desarticularlo. El diálogo multisectorial es uno de los mejores regalos que podemos hacerle a la tierra en su día. Siga leyendo >>>

Huella de Agua

. martes, 29 de marzo de 2011
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Por Gustavo Manrique Salas. El pasado martes se conmemoró el Día Mundial del Agua, establecido por las Naciones Unidas para llamar la atención sobre la importancia del agua dulce, un tema al que deben prestar atención todas las empresas.

El 2030 Water Resources Group, un grupo constituido por organizaciones tanto privadas como públicas, se refiere a la escasez de agua como “un creciente riesgo empresarial, una amenaza económica mayor que no puede ser ignorada y una prioridad global que afecta al bienestar humano”.

En este contexto las empresas tienen un importante desafío y representantes de unas 100 compañías incluyendo Nike, PepsiCo, Levi Strauss & Co y Starbucks han tomado la iniciativa de reunirse para debatir el cálculo y la reducción de huellas hídricas por parte de las corporaciones. Esas y otras empresas, junto a una coalición de científicos y agencias de desarrollo, lanzaron la Water Foodprint Network, una agencia internacional sin fines de lucro que ayuda a compañías y a gobiernos a medir y gestionar sus huellas de uso de agua.

Diversos casos recientes demuestran cómo el tema del agua no puede ser ignorado por las empresas. Un reporte del diario The Wall Street Journal publicado por Steve Stecklow el 7 de junio de 2005 contaba como activistas ejercieron una fuerte presión sobre Coca Cola en India, a causa de sus procesos industriales asociados al consumo y tratamiento del agua.

La empresa se puso a trabajar de forma rápida y casi dos años después, el 6 de Junio de 2007, el mismo diario publicó una nota que decía: “Coca Cola, que usó más de 290.000 millones de litros de agua el año pasado en todo el mundo, impulsará sus programas de conservación de agua luego de recibir críticas por la creciente escasez del líquido. Coca Cola mejorará sus procesos de reciclaje y tratamiento de modo que la mayor parte del agua que utiliza quede lo suficientemente limpia para ser destinada a otros usos”. Hoy el tema de agua es parte fundamental de la agenda corporativa de Coca Cola.

Para otras empresas como Nestlé y SAB Miller el Agua es una de sus primeras causas globales. SAB Miller se ha comprometido a mejorar su consumo de agua en un 25% y ha recurrido al concepto “huella de agua” con el fin de conocer la cantidad y la eficiencia del agua usada en todo el proceso productivo, desde el cultivo hasta la distribución. Por su parte, Nestlé anunció que se propone reducir el consumo de agua 15%, como una de sus metas de sostenibilidad al 2012.

La importancia de la huella hídrica es tal, que la organización CDP Water Disclosure ha solicitado a más de 300 grandes empresas globales que notifiquen acerca del uso del agua que llevan a cabo en sus actividades.

Además del Water Foodprint Network, otras iniciativas y herramientas para gestionar el uso de agua son: Análisis del ciclo de vida (Life Cycle Assessment, LCA), Gemi Water Sustainability Planner and Tools y WBCSD Global Water Tool. Siga leyendo >>>

Hacia un nuevo orden corporativo

. miércoles, 22 de diciembre de 2010
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Por Gustavo Manrique Salas. Uno de los fenómenos que va a definir el futuro de las empresas es el cambio climático y sus implicaciones en los procesos y modelos de negocios. Las empresas tienen el desafío impostergable de definir su rol frente al cambio climático y trabajar en una transición hacia una economía regulada en materia de emisión de CO2.

Sin embargo, para lograr esta transición las empresas tienen que comprometerse con objetivos de largo plazo, ya que las inversiones en esta área se hacen tangibles y tienen un impacto que trasciende los objetivos de negocio tradicionales.

Así mismo, uno de los mayores problemas que enfrentan las empresas es la asimetría de los procesos regulatorios en relación al cambio climático, los cuales varían de país a país generando presiones adicionales y una mayor incertidumbre.

Las informaciones sobre los procesos regulatorios por venir ya comienzan a cobrar fuerza. De hecho, a partir de enero de 2011 el cambio climático dejará de ser un tema que las empresas puedan abordar de manera voluntaria… al menos en los Estados Unidos. Esta iniciativa implica la inspección de aquellas empresas que generen más de 75 mil toneladas de CO2 al año, por medio de la Agencia de Protección Ambiental.

Indicadores relevantes
Diversos estudios dan cuenta del impacto que tendrá el cambio climático en los negocios. Según un estudio realizado por The Economist Intelligence Unit, uno de los mayores riesgos que enfrentarán las empresas en el futuro será el cambio climático. Al menos otros 4 estudios de reciente data coinciden en que este será uno de los principales riesgos corporativos en los próximos años.

En los últimos años también se ha consultado la opinión de los consumidores. El estudio elaborado por el Havas Media, destaca que el compromiso corporativo hacia prácticas verdes influye cada vez más en la conducta de compra de quienes consumen y se estima que un 79% prefiere comprar en compañías responsables ambientalmente. Por su parte, el informe “Green Brands 2009” elaborado por WPP destaca que las personas consumidoras de los mercados emergentes se muestran más inclinadas a comprar productos y servicios verdes.

También hay que destacar el Monitor de Confianza Climática, del cual se desprende que casi dos tercios (65%) de las personas encuestadas en el mundo creen que un pacto internacional para reducir emisiones es muy importante. Un 79% quiere ver un compromiso para cumplir o superar una reducción de 50 a 80% en las emisiones para el 2050.

Por último hay que destacar un indicador que evidencia la firme tendencia de las corporaciones por asumir un rol activo frente al cambio climático. Según un estudio realizado por Ernst & Young el 70% de las firmas con ingresos de 1,000 millones de dólares o más dicen que tienen previsto incrementar el gasto en iniciativas contra el cambio climático en los próximos dos años y que sus inversiones en este área estarán entre el 0.5% y más del 5% de los ingresos en el 2012.

Sostenibilidad ambiental y sostenibilidad de negocios
En las líneas anteriores hemos observado que el cambio climático implica importantes riesgos para los negocios, pero también grandes oportunidades. El estudio “El Acuerdo de Copenhague: perspectiva del trabajo en curso” destaca que el mismo y los acuerdos en torno al cambio climático abren muchas obligaciones y oportunidades para los negocios y, comprender sus detalles, puede ayudar a las compañías en su carrera ascendente y mitigar los impactos relativos a inversiones requeridas y a cambios en su forma de operar.

Las organizaciones tienen que asumir un nuevo rol frente al ambiente y la sociedad para capitalizar las oportunidades y sacar ventaja a la competencia.

Según el estudio “Era de la Sostenibilidad – CEO Study 2010” realizado por Accenture, los máximos responsables de las empresas creen que dentro de una década se podría alcanzar un punto de inflexión en el cual la sostenibilidad y la responsabilidad social serán parte integral del modelo de negocios.

Casi todas las principales personas directivas de empresas (93%), estiman que la sostenibilidad será una de las claves para el futuro éxito de las compañías y el 96 % cree las publicaciones de sostenibilidad deberían estar integradas a la estrategia y las operaciones de una empresa. Según esta alta dirección, los tres factores que llevan a las empresas a tomar decisiones en materia de sostenibilidad son: la marca, la confianza y la reputación. Quienes lideran las empresas creen que la educación es el tema más crítico para el desarrollo global (72%), seguido por el cambio climático (66%).

En mi rol profesional he podido verificar el incremento de situaciones de crisis corporativas asociadas a temas medioambientales, generando severos daños a la viabilidad de las empresas. Una buena manera de orientar los negocios en la dirección correcta es medir la huella de carbono, promover el uso de energías renovables y generar reportes de sostenibilidad como una ruta hacia buenas prácticas ambientales.

En conclusión, la vocación disruptiva de las empresas será un factor clave para su éxito futuro frente al cambio climático. Esto implica desafiar los supuestos de negocios para ubicarse en una posición privilegiada en el mercado competitivo, crear procesos eco-eficientes, fortalecer las relaciones con sus stakeholders para asegurar la licencia social para operar y desarrollar las capacidades para asumir los procesos regulatorios por venir. Siga leyendo >>>

La Responsabilidad Social en Panamá

. miércoles, 27 de octubre de 2010
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Por Gustavo Manrique. Esta semana se presentó en Panamá el estudio de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) “OpinaRSE”. Este estudio fue elaborado con el fin de presentar un panorama de las percepciones que la sociedad panameña tiene sobre el concepto de RSE y describir las expectativas de la población respecto al cumplimiento de los compromisos de las empresas en términos de responsabilidad social.

Según el estudio, el 91% de las personas encuestadas opina que las empresas son importantes y ayudan al desarrollo del país. Un 78% estima que las empresas juegan un papel relevante en la generación de empleos y un 85% considera que las empresas deben involucrarse con la comunidad a la cual pertenecen.
Según las personas encuestadas que incluía a población mayor de 18 años de ambos géneros y de todos los niveles socio económicos; las empresas deben concentrarse en atender los nichos de pobreza, educación, seguridad, salud humana, medio ambiente y cultura.

Un 73% cree que la RSE se refiere a la responsabilidad que tienen las empresas con la sociedad (48%) y a la responsabilidad que tiene las empresas con las personas empleadas (25%). En un porcentaje poco representativo las personas estiman que la RSE se relaciona a temas medioambientales, éticos y legales, las ganancias o relacionada a los clientes.

Otros datos relevantes del estudio demuestran que en materia de la responsabilidad social las empresas deben: contratar personal, retribuir a la comunidad local y al país, donar dinero y ayudar a la gente necesitada, mejorar la infraestructura pública, ayudar al desarrollo de la educación y apoyar a la juventud entre otros factores.

En el ámbito del personal interno, se espera que este sea tratado de manera justa, proporcionarle beneficios y estabilidad laboral, respetar los derechos humanos y no discriminar.

Si definimos la imagen como una percepción la gente asigna buena imagen y tiene una opinión favorable sobre aquellas empresas que colaboran activamente con la comunidad, brindan capacitación, salud y seguridad laboral a su personal y cuidan el medio ambiente.

Frente a la pregunta ¿En el último año, qué tanto ha escuchado o leído sobre el esfuerzo que hacen algunas empresas, en Panamá, para mejorar su desempeño en el ámbito social y medioambiental?, casi la mitad de las personas encuestadas (47%) dijeron conocer poco o nada sobre el tema, el 35% algo y el 17% mucho.

Una tendencia muy interesante se refiere a la intención de compra, ya que un 42% de las personas manifiesta algún tipo de intención por favorecer a empresas responsables socialmente y un 13% lo ha pensado pero no lo ha hecho. En tanto, cerca de un 46% ha castigado o ha pensado castigar a empresas no responsables socialmente, lo cual pone en evidencia que quien consume está madurando en cuanto a sus hábitos.

Aunque falta mucho camino por recorrer, es evidente que en Panamá ha habido avances significativos en cuanto al reconocimiento de la RSE se refiere, lo que hoy puede ser un indicador, mañana será un factor crítico para la sostenibilidad de los negocios. Siga leyendo >>>

La Demanda por más Ética Empresarial

. miércoles, 22 de septiembre de 2010
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Por Dr. Bernardo Kilksberg. El mayor fondo de inversión público de los Estados Unidos es el California Public Employees’ Retirement System (CALPERS). Su directora Anne Stausboll que supervisa 200.000 millones de dólares de inversiones ha puesto muy claros los criterios para seleccionar inversiones: “Esperamos que las empresas de nuestro portafolio hagan lo necesario para posicionarse para una economía sostenible”, y precisa “Los temas ambientales y sociales son centrales para el desempeño de las empresas en el Siglo XXI”. Mindy S. Lubber directivo del reconocido Ceres pone la misma demanda en términos históricos “El mundo no puede soportar más “business as usual”. Nuestra economía global enfrenta desafíos sin precedentes, como el cambio climático, las escaseces de alimentos y agua, o la miopía de mercados financieros obsesionados por las ganancias de corto plazo”. Una reciente encuesta de McKinsey a líderes empresariales muestra que los problemas futuros de la sociedad requerirán un involucramiento y una reestructuración de las prácticas de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

Junto a los inversionistas, la sociedad civil, y los consumidores, los gobiernos están manifestando también un interés creciente en promover, y participar en la Responsabilidad Social Empresarial. Así en ejemplos recientes en España se creó y opera el Consejo Estatal de RSE de las empresas. En USA, el Departamento de Estado encomendó a un centro de investigación lo asista en identificar y diseminar buenas prácticas para eliminar el trabajo infantil, y el trabajo forzado en las cadenas de proveedores, y desarrollar un marco para evaluar las prácticas empresariales. En Noruega el Ministerio de Finanzas ha adoptado nuevas directrices para la inversión de su Fondo Soberanos de Inversiones uno de los mayores del mundo, que pone énfasis en exigentes criterios sociales y medioambientales.

La demanda por elevar los standards de compromiso de la RSE está plenamente registrada en la New York Declaration que firmaron muchas de las principales empresas del mundo en la reciente reunión del Pacto Global convocada por la ONU. Allí dicen que “incrustar los principios de los derechos humanos, laborales, medio ambientales y anticorrupción en las prácticas corporativas beneficia a la sociedad y las empresas, y reconocemos que a pesar de los buenos progresos hay mucho por hacer”. Urgen a los gobiernos a “estimular el involucramiento del sector privado en iniciativas que promuevan los valores universales”.

Una de las ganancias para las empresas de responder a todas estas demandas por más RSE, es invisible a los ojos. Todas están interesadas en reclutar los mejores talentos. Esos talentos, están mostrando crecientemente que a prefieren trabajar en empresas con alta RSE. Un ejemplo expresivo de las tendencias, lo da el sorprendente éxito de una ONG americana “Enseñar por América” mencionado con frecuencia por Obama en sus discursos. Va a los campus de excelencia y ofrece a los graduados trabajar dos años como maestros en las escuelas más pobres del país. El último año el 18% de los graduados de Yale, y Harvard, entre otros aplicaron. Este año en su 20 aniversario reclutó más jóvenes brillantes que cualquier otro empleador. Tuvo 46.359 solicitantes par 4.500 cupos. Crecen todos los años. La probabilidad de ser rechazado aun siendo egresados de una escuela líder, es muy elevada. Uno de los egresados dice que entrar es “como ser aceptado en la Ivy League”.

Tanto para recibir inversiones, como para atraer a los más talentosos, y para muchos otros planos, una RSE vigorosa, no aparece como una opción sino como una necesidad. Siga leyendo >>>

La Empresa Sostenible

. viernes, 20 de agosto de 2010
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Por Gustavo Manrique Salas.


Los negocios son parte de la solución para un verdadero desarrollo sostenible y éste es un medio eficaz a largo plazo para la estrategia de crecimiento de las empresas. No importa el tamaño de su negocio, sea protagonista de esta nueva era.


Los próximos diez años pudieran denominarse “la década de la sostenibilidad” y la tendencia es que los procesos de innovación y desarrollo, planificación y gerencia, producción y regulación, entre otros; pasen por el prisma de la sostenibilidad.

Por ejemplo. La industria automotriz está volcada al diseño de autos más eficientes, amigables con el medio ambiente. La industria de la energía retomará con mayor ímpetu el desarrollo de energías alternativas y la crisis de BP en el golfo de México generará una mayor presión y acelerará la innovación en esta área. El Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama ha insinuado que esta tragedia le permitirá apalancar la reforma energética que necesita EE.UU para abandonar su adicción al petróleo.

La industria de consumo masivo también se suma a la era de la sostenibilidad y la tendencia comienza a manifestarse a través de la búsqueda de procesos eco-eficientes de manufactura, etiquetas verdes para los productos, empaques biodegradables y un mercadeo y posicionamiento basados en estos atributos.

Datos como los arrojados por el Índice de Confianza Climática elaborado por el HSBC Climate Partnership que amablemente me envió Mónica Alvarado, Directora de Información del Instituto Smithsonian, demuestran que casi dos tercios (65%) de las personas encuestadas en el mundo creen que un pacto internacional para reducir emisiones es “muy importante”.

Pero Latinoamérica requiere una mayor conciencia en este sentido. Según el Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible de la escuela de negocios INCAE, “80% de las firmas de Latinoamérica se limita a cumplir las leyes ambientales locales” y esto no es suficiente. Para afrontar los nuevos desafíos en el mundo se requieren procesos de autorregulación y una clara visión de los líderes empresariales para orientar sus modelos de negocio hacia la sostenibilidad.

Otra referencia es el estudio elaborado por el Oxford University’s Environmental Change Institute, según el cual el compromiso corporativo hacia prácticas verdes influye cada vez más en la conducta de compra de quienes consumen y se estima que 79% de las personas consumidoras prefiere comprar en compañías responsables ambientalmente.

En adición, el informe “Vision 2050. The new agenda for business” publicado por el World Business Council for Sustainable Development destaca que los negocios son parte de la solución para un verdadero desarrollo sostenible y éste es un medio eficaz a largo plazo para la estrategia de crecimiento de las empresas. También puntualiza que los negocios no pueden tener éxito en sociedades que fracasan, la pobreza es un enemigo clave para las sociedades estables, el acceso a los mercados para todos favorece el desarrollo sostenible, las empresas tienen que ganarse su licencia para operar, innovar y crecer, la eco-eficiencia es la esencia de las oportunidades empresariales para el desarrollo sostenible, entre otros aspectos.

Por último, el mes pasado se realizó en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el Global Compact Leaders Summit 2010, al que asistieron cerca de 1200 líderes de las principales empresas del mundo, para debatir sobre el futuro de la responsabilidad social corporativa.
Panamá estuvo representado por Teresa de Alfaro, Directora Ejecutiva de Sumarse, Baty Eleta y Dácil Acevedo, de Stratego Communication y Maricel Méndez de Plataforma.

Este escenario fue propicio para presentar el estudio “Era de la Sostenibilidad – CEO Study 2010” realizado por Accenture. Según este estudio, quienes tienen la máxima responsabilidad de las empresas creen que dentro de una década se podría alcanzar un punto de inflexión en el cual la sostenibilidad y la responsabilidad social serán parte integral del modelo de negocios.

El mensaje es claro, no importa el tamaño de su empresa, comience a desarrollar criterios de desarrollo sostenible en todas las áreas de su negocio, de lo contrario, tiene sus días contados.
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La Responsabilidad Social Empresarial en Marcha

. miércoles, 4 de agosto de 2010
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Por Bernardo Kliksberg (*). La idea de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) avanza. Una encuesta de PricewaterhouseCoopers a más de 650 presidentes de consejos de administración en 16 países europeos, mostró que el 98% opina que la ética empresarial es clave en los negocios, y el 80% que no se puede tener más una visión restrictiva de las responsabilidades de la empresa. Las cifras hubieran sido muy distintas una década atrás.

Hoy no sólo se asume que es parte de la actividad empresarial, sino que el 60% de las personas encuestadas creen que por su relevancia el tema, debe ser manejado por el más alto nivel de la empresa, el Consejo de Administración. Los temas prioritarios que deben abordar los Consejos son: gestión de la integridad, definición y defensa de los valores corporativos, y gestión de comportamientos poco éticos. El 85% tienen en sus agendas estos temas, y el 38% los debaten regularmente.

La atmósfera está cambiando, y las buenas prácticas empresariales en este campo alimentan este nivel de conciencia creciente, que sin embargo enfrenta resistencias significativas.

Ayudan entre otros nuevos estilos en la confección de los balances sociales. Entre muchos ejemplos es interesante el de la respetada Natura. Su Reporte de Sostenibilidad 2009 fue elaborado en base a una metodología participativa en el que la empresa fue co-creando el informe junto a sus grupos de interés. Generado de ese modo contiene ideas tan innovativas como discutir la aplicación del “índice de felicidad bruta”, que resalta “incorpora elementos hoy considerados intangibles pero que están alineados con nuestra esencia”.

En ese camino entre las estrategias más promisorias se halla la renovación imaginativa de los compromisos de las empresas con la sociedad, y la construcción de nuevas formas de alianza público-privada por el bien público.

Ejemplos. El premio ACE 2009 de la Secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Clinton fue entregado a “Toms Shoes”. Su joven creador Blake Mycoskie creó una empresa de zapatos basada en la idea de que por cada par que compran los compradores, se entrega otro para una criatura que lo necesita. En menos de 3 años ha entregado 140.000 pares de zapatos en USA, Argentina, Etiopía, y Sudáfrica. Este año espera llegar a 300.000. ¿Por qué zapatos? Porque explica Mycoskie: “Muchas de las enfermedades del pie causan destrucción a vidas que son salvables con zapatos y higiene básica”. En Etiopia está trabajando por erradicar la podoconiosis, una enfermedad deformatoria del pie, causada por caminar sin calzado en tierra rica en silicio. Inspirado en la alpargata argentina, un calzado muy económico y popular en dicho país, los Toms Shoes se venden hoy en más de 500 comercios en USA e internacionalmente, entre ellos las importante cadenas Nordstrom y Whole Foods. Está ingresando en Austria, Japón, Canadá, España y Francia.

La idea surgió cuando su creador vio a jóvenes sin calzado y les buscó una solución sostenible y de escala. Fortune dice que es un ejemplo de cómo “la crisis de Wall Street puede llevar a gente joven a salir de las empresas tradicionales y trabajar en empresas, que apuntan con fuerza a hacer el bien”.

Pueden esperarse resultados muy importantes para la sociedad de desatar las energías de la RSE. Lo ejemplifica la nueva estrategia que la Fundación Gates, una de las principales financiadoras de la lucha por erradicar totalmente la poliomelitis, ha planteado frente a un rebrote de la enfermedad en algunos países. Sugiere adicionar a las vacunaciones acciones intensivas sobre aspectos generales de la salud pública, como la capacitación de las personas trabajadoras de salud sobre temas de higiene y salubridad.

En la misma línea innovativa, el Nobel Yunus ha lanzado en un nuevo libro un llamado a construir consorcios sociales, que combinen eficiencia, gerencia de excelencia, y metas sociales significativas. El consorcio Grameen-Danone está produciendo ya yogurt nutricional de bajo costo para población pobre.

El tema central hoy no es si hacer o no RSE, sino como hacerla del modo más efectivo para la sociedad.


(*) La más reciente obra del autor “Primero la gente” escrita con el Premio Nobel de Economía Amartya Sen. Siga leyendo >>>

Desafíos para la RSE en Panamá

. miércoles, 28 de julio de 2010
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Por Dacil Acevedo. Este año, se celebra a nivel global el 10avo. Aniversario del Pacto Global. Es una buena ocasión para reflexionar los desafíos que Panamá tiene a futuro en la materia, sobre todo tomando en cuenta que fue país pionero en esta iniciativa al haber sido escogido entre los 10 países pilotos a nivel mundial para desarrollar una red local de Pacto Global, que dio inicio al movimiento de RSE en el país.

En éste sentido, en estos años, es mucho lo que se ha avanzado en Panamá en materia de RSE y muchos los desafíos que se presentan a futuro, a saber:

• La negociación de integración comercial de Centroamérica con la Unión Europea, es una oportunidad para que las empresas panameñas sean parte de la cadena global de suministros. Sin embargo lo anterior requiere empresas competitivas a nivel mundial, que cumplan los estándares internacionales en materia de desarrollo sostenible. Si bien incipiente, este es un tema que requiere un amplio desarrollo y fortalecimiento local.

• En un mundo donde la competencia por una porción del mercado global, entre regiones es cada vez más feroz, la RSE puede posicionar a Panamá internacionalmente con un modelo de país y región donde la competitividad responsable sea su sello distintivo. Para ello, se requiere voluntad política y un real compromiso de los tomadores de decisiones de todos los sectores de ir en esa ruta.

• Se ha avanzado en materia de sensibilización en RSE en el sector empresarial panameño, sin embargo queda pendiente la internalización de la RSE como una forma de gestionar el negocio desde un ciclo virtuoso de diagnóstico, planificación, monitoreo, evaluación y reporte de desempeño. Todo un tema pendiente sobre todo en el sector de las PYMES.

• Está poco posicionado en la opinión pública y en muchos de los tomadores de decisiones el real concepto de RSE, persistiendo en gran medida los enfoques tradicionales orientados a la filantropía.

• Panamá es un país con una gran experiencia en materia de concertación y diálogo. Sin embargo, se requiere pasar del diálogo a la acción. En este sentido la corresponsabilidad de todos los sectores (gobierno, empresas, sociedad civil) por el desarrollo y la competitividad del país es clave. Para ello la RSE se potenciará si promovemos alianzas público-privadas que deriven en una gestión asociada en cooperación y sinergia.

Reflexionando desde una América Latina que es la región más desigual del mundo; y desde un país como Panamá lleno de oportunidades pero también de grandes inequidades, tenemos una gran tarea pendiente en materia de inclusión. En éste sentido, creemos que sólo podremos salir de la pobreza si dejamos los esquemas paternalistas y clientelistas del pasado y nos enfocamos en un futuro de incluir a los excluidos.

Es necesario, en éste sentido, trabajar por promover en Panamá los “negocios inclusivos”, es decir aquellos emprendimientos que además de generar beneficios empresariales, crean valor social y económico al integrar a personas de bajos ingresos y/o MIPYMES -de la base de la pirámide - como clientes, productores o proveedores. De esta manera, sin perder de vista el objetivo final de generar ganancias se contribuye a la reducción de la pobreza a través de la incorporación de familias de bajos ingresos a su cadena de valor en una relación ganar-ganar. Esta es la apuesta de futuro por un Panamá sostenible, competitivo e inclusivo. Siga leyendo >>>

Voluntariado Corporativo Una Estrategia Integral de Responsabilidad Social Empresarial

. miércoles, 21 de julio de 2010
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Por Dacil Acevedo.

"Querer que nuestras vidas cuenten para algo más es lo que nos motiva para ir más allá, tanto interna como externamente en nuestro lugar de trabajo. Y como hoy en día el mundo del trabajo, se ha ganado un lugar importante en nuestras vidas, el lugar donde nos desarrollamos laboralmente, está de hecho, convirtiéndose en nuestra comunidad….
El lugar de trabajo, como nunca antes, es cada día más, un lugar de acción clave donde la construcción del capital social pasa a ser una tarea explícita y cotidiana"

Sharon Capeling-Alakija
En “Foreword to Something to Believe In” (Greenleaf, 2003)

En septiembre del año 2000, la comunidad global participó de la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas. Allí se adoptaron los “Objetivos de Desarrollo del Milenio” como un números de metas específicas y medibles en ocho áreas estratégicas que permitirán el combate a la pobreza, el hambre, las enfermedades, el analfabetismo, le degradación ambiental y la discriminación hacia la mujer.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio no podrán lograrse sin la movilización y el compromiso masivo de la ciudadanía y de todos los sectores implicados: ciudadanía, gobiernos, empresa privada, medios de comunicación, organismos internacionales, etc. Teniendo en cuenta que se calcula que la contribución económica del voluntariado sobre el PIB de los países en vías de desarrollo es de entre un 8-14% , sin duda una de las mejores maneras de lograr estos objetivos es incorporar el voluntariado en todos los sectores de actuación.

En particular, el objetivo número 8 se refiere al “Formación de una Alianza Global para el Desarrollo” donde existe una gran oportunidad para que el sector privado realice su contribución al desarrollo a través de acciones de voluntariado corporativo. Las personas voluntarias “son grandes trabajadoras en red que constituyen una fuerza para el desarrollo gracias a la formación de alianzas con el sector privado. Éstas trabajan con y desde las empresas para crear oportunidades de trabajo y canalizar los programas de las empresas para el desarrollo social de las comunidades” .

Se considera que el voluntariado corporativo, es una de las acciones más integrales en materia de RSE, en tanto su impacto se dé tanto al interior de la empresa –con las personas colaboradoras participantes- como hacia afuera -en la comunidad-. Así, los programas de voluntariado corporativo tienen un impacto en los recursos humanos de la empresa, en tanto desde esquemas participativos de planificación de acciones, se fortalece el trabajo en equipo y aumenta así la motivación e identificación de quienes trabajan en la empresa con la misma. A nivel externo, el trabajo voluntario que se realiza para beneficiar a la comunidad, tiene un impacto en la “licencia para operar” de la empresa en tanto mejora la reputación e imagen corporativa entre los sectores y actores implicados en su actividad, así como permite mejorar sus estrategias de “manejo del riesgo” sobre todo en comunidades en condiciones especialmente difíciles.

El voluntariado es un acto de solidaridad, intercambio y reciprocidad. Promoverlo ampliamente desde las empresas es en primer lugar una señal muy clara de la corresponsabilidad que las empresas tienen por el desarrollo humano y sostenible. Asimismo, constituye el nivel más desarrollado de responsabilidad social empresaria (RSE) en tanto como comentamos sus impactos son hacia lo interno como hacia lo externo de la compañía. Por ello, incorporar el voluntariado corporativo como una estrategia integral de RSE, tiene una alta tasa de retorno social y económica tanto para la empresa como para la sociedad toda. Siga leyendo >>>

Comunicación relacionada con causas. La herramienta de RSE de impacto masivo

. jueves, 8 de julio de 2010
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Por Guillermo Caro*. Hoy en día aparecen conceptos como Responsabilidad Social de la Empresa, Marketing Social, Reputación Social de la Empresa, Comunicación de la RSE, Marketing con Causa Social y Campañas de Responsabilidad Social de la Empresa.

Son muy diferentes unas de otras por más que suenen parecidas.

Comunicación de RSE: Se refiere a la difusión de los programas de RSE de la empresa. Siempre me consultan si las acciones de responsabilidad social deben o pueden comunicarse o difundirse. Mi respuesta es Si, se debe comunicar para construir principalmente la reputación social de la empresa y retroalimentar el crecimiento de la RSE en la sociedad. Eso si, se debe evaluar qué comunicar, cómo, cúando y dónde. Debe diseñarse un plan que acompañe el proceso y es tan importante como el programa de RSE en si mismo.

Marketing Relacionado con Causa: es una alianza comercial entre empresas y organizaciones de la sociedad civil que utiliza el poder de una marca en beneficio mutuo. Para la empresa se traduce en un nuevo argumento de venta del producto y/o servicio y para la organización social en una herramienta de recaudación de fondos. Es una acción que alinea las estrategias de marketing de la empresa a las necesidades de la sociedad, produciendo beneficios a la causa y a los negocios.

Hay resistencia de las empresas en incluir este tipo de actividad dentro del marco de la RSE ya que en general moviliza a los consumidores a contribuir con su compra con diferentes causas.

Hay una actividad relativamente nueva denominada Campañas de Responsabilidad Social a la que yo llamaría “Comunicación Relacionada con causas” ya que el término anterior confunde a las empresas ya que muchas entienden que se refieren a una campaña de difusión de las actividades de RSE. Si se dudaba en difundir los programas de RSE imaginen pensar en CAMPAÑAS, la idea de alta exposición frena toda posibilidad de desarrollar una acción de comunicación clave para generar cambios sociales.

Por eso es importante denominarla Comunicación con causa social y difundir la herramienta como parte del listado en evolución de las acciones de RSE. Son causas que hacen propias las empresas y articulan con una o más organizaciones de la sociedad civil e incluso organismos del estado y que mediante una campaña publicitaria difunden un mensaje clave para la sociedad en su conjunto o a un público objetivo en particular.

Son campañas de prevención, de toma de conciencia, de difusión de valores, de cambios de hábito y actitud que en definitiva mejoran la calidad de vida y ayudan a construir una mejor sociedad para todos y cada uno. Ya no sólo le hablamos a ellos como consumidores sino como personas que valoran la labor de una marca que piensa no sólo en los beneficios tangibles e intangibles sino en su bienestar y el del prójimo.

Mi experiencia me indica que es una fórmula probada de efectividad e impacto ya que por lo general las organizaciones sociales tienen más conocimiento y experiencia de la causa, capacidad en la implementación de programas en el campo de acción y dejan en manos de las empresas la difusión masiva por tener experiencia en el tema, trabajar con agencias de publicidad y pautar sus mensajes en medios masivos.

Se debe considerar la relación de la empresa con la causa y la organización involucrada y tener mucho cuidado en el manejo de las marcas. Evaluar si se crean submarcas o marcas paraguas y el nivel de visibilidad de la empresa y la organización dentro de la campaña.

En los últimos años me he dedicado a implementar esta herramienta y a capacitar a profesionales en todo el continente ya que es una fórmula donde todos ganan: Empresa, Organización y Sociedad Civil.

(*) GUILLERMO CARO Consultor Internacional en Estrategias de RSE, Marketing y Comunicación con fines sociales para empresas, organizaciones, organismos internacionales y del Estado. En Panamá, es consultor asociado a Stratego Consultores.

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